Tras larga batalla, Corte Suprema definió: Manuscritos de Kafka son propiedad de Israel

Los manuscritos de Kafka son propiedad de Israel
La Corte Suprema de Justicia ha puesto fin a una extensa saga, y definió que los manuscritos de Franz Kafka permanecerán en Israel, en la Biblioteca Nacional, en Jerusalem.

Esta decisión pone fin a una batalla legal que duró 7 años, en torno al testamento de Max Brod, amigo de Kafka, que falleció hace casi 50 años.

La Corte Suprema de Isael dictaminó que los manuscritos de Franz Kafka son propiedad de la Biblioteca Nacional de Israel, poniendo fin a una larga batalla legal. El máximo tribunal rechazó una apelación de los herederos de Max Brod, amigo y albacea del escritor, a quien había legado sus manuscritos después de su muerte en 1924.

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Kafka, el escritor judío nacido en Praga, había dado instrucciones a Brod de que quemara los manuscritos después de su muerte, pero su amigo no cumplió con esa solicitud y se los llevó con él cuando huyó de la invasión nazi a Checoslovaquia en 1939 y emigró a Palestina.

A su muerte en 1968, Brod legó los manuscritos a su secretaria, Esther Hoffe, con instrucciones de entregarlos a la “Universidad Hebrea de Jerusalén, la Biblioteca Municipal de Tel Aviv u otra organización en Israel o en el extranjero.”

Pero Hoffe, que murió en 2007, en lugar de entregarlos los mantuvo con ella y los repartió entre sus dos hijas, lo cual dio lugar a múltiples batallas legales.

En el juicio contra los herederos de Hoffe, que comenzó en 2009, el Estado de Israel exigió que le fueran entegados todos los documentos, que incluían escritos inéditos, argumentando que ésa fue la última voluntad de Max Brod.

Sin embargo, las hijas de Hoffe se negaron, diciendo que los documentos – cuyo valor se estima en millones de dólares – fueron entregados a su madre por Brod y, por tanto, ella podía disponer de ellos como quisiera.

“Max Brod no quería que su propiedad se vendiera al mejor precio, sino que se encontrara un lugar apropiado para los manuscritos en una institución literaria o cultural”, explicó la Corte Suprema en su sentencia.

Mientras tuvo con ella los manuscritos, Esther Hoffe vendió el original de “El Proceso”, considerado por algunos expertos como uno de los mejores trabajos de Kafka, por dos millones de dólares.

La familia Hoffe mantuvo la mayor parte de la colección guardadas en cajas de seguridad bancarias en Israel y Suiza, y en los últimos años algunos manuscritos a coleccionistas.Agencia Judía de Noticias

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