El herido más grave de la última guerra vuelve a casa


Ohad ben Yshai, de 21 años de edad, fue uno de los heridos más graves del Operación Margen Protector, la guerra del verano de 2014 entre Israel y la organización terrorista Hamás en la Franja de Gaza. Ahora sonríe, junto a su madre Erica, porque acaba de recibir la noticia más esperada: tras un año y medio de un excepcional proceso de rehabilitación, Ohad podrá volver a casa en un par de semanas.

Ohad, soldado en la Unidad Especial de Combate antiterrorista Egoz, resultó gravemente herido por metralla de un mortero que impactó en su cabeza durante una operación en el barrio Sajaiya en Gaza. Fue trasladado en estado crítico al Hospital Soroka y sometido a dos intervenciones quirúrgicas de alta complejidad, para salvar su vida. “Los médicos nos dijeron que la situación no era nada sencilla y nos prepararon para lo peor”, recuerda su madre en diálogo con el diario israelí Yediot Ajaronot.

Pero contra todo pronóstico, Ohad comenzó a reaccionar, se le desconectó el respirador artificial y dos semanas después fue trasladado al centro de rehabilitación del Hospital Shiva en Tel Hashomer. Allí, tras un proceso de intenso trabajo suyo y del equipo de médicos, fisioterapeutas y enfermeros, poco a poco volvió a ponerse de pie, e incluso a caminar.
“La recuperación se debe, primero y ante todo, a la determinación y la férrea voluntad de Ohad”, dice su madre, Erica. “No hay concesiones. A pesar de que hay días buenos y otros no tanto, todo eso se deja fuera de la sala de rehabilitación”.

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Ohad todavía tiene dificultades para hablar debido a las heridas, pero logra decir algunas palabras y transmitir sus sentimientos. Cuando se le pregunta qué querrá hacer cuando vuelva a casa, responde: “estar con mis amigos”. Y cuando su madre asegura que estar con la familia y los amigos acelerará el proceso de rehabilitación, asiente con la cabeza y levanta el dedo pulgar en señal de aprobación.

Justamente cuando Ohad recibe la noticia de su regreso a casa, y por coincidencia, sus compañeros del ejército terminan el servicio militar y también vuelven a casa. Para celebrar esta doble liberación, decidieron tomar una iniciativa conjunta y trabajar como voluntarios en el departamento de rehabilitación que conocieron de cerca cuando visitaban a Ohad.

“En la Unidad Egoz hay una tradición en la que cada grupo que termina el servicio militar hace algún trabajo voluntario por nuestra base “, explica un amigo Ohad, el sargento Yojai. “Pero debido a nuestra conexión con el departamento de rehabilitación en Shiva, donde además de Ohad también estuvo hospitalizado nuestro comandante que fue herido en la misma guerra, decidimos ser voluntarios allí. Creemos que ése será nuestro mejor agradecimiento por la atención y la dedicación que los dos recibieron”.

A pesar de que vuelve a casa, Ohad deberá regresar varias veces por semana para seguir el tratamiento de rehabilitación en Shiva. Al mismo tiempo, en su casa se están realizando algunas reformas, para adecuarla a su nueva situación. “La rehabilitación no ha terminado, es un proceso que dura años”, explica la madre, Erica.

Pero los amigos ya hacen planes y el próximo objetivo será viajar juntos a Tailandia. “Estamos planificando el paseo posterior al servicio militar y queremos que Ohad y su padre, Shimon, vengan con nosotros”, explica el sargento Yaniv. “Esta sería la mejor manera de cerrar un círculo”, agrega.Agencia Judía de Noticias

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